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La hija del sepulturero, de Joyce Carol Oates

la-hija-del-sepultureroJoyce Carol Oates, una de las firmes candidatas al Premio Nobel de Literatura, es, sin duda, una de las fuerzas literarias más grandes de nuestro tiempo. Autora muy prolífica, cuenta con más de cincuenta novelas y una variada producción de relatos y ensayos.

En La hija del sepulturero, su obra más reciente traducida al castellano, ha creado un testimonio de observación íntima de la resistencia del individuo. Una obra excepcionalmente emotiva y provocadora que revela cómo la violencia actúa como un faro iluminando una cultura y una época.

La hija del sepulturero, de Joyce Carol Oates, es una epopeya intensa de la lucha de una joven en busca de su identidad y supervivencia en la postguerra de la Segunda Guerra Mundial en América. Rebecca Schwart, protagonista de la obra, aprende de su padre que hay que huir del pasado, huir a toda prisa, siempre hacia adelante, sin recordar quién se es y no de dónde se viene. Pero en el camino aprende también que si uno decide acabar con el pasado, lo libera para que vuelva como un fantasma.

La historia es la siguiente: en 1936, los Schwarts, una familia de inmigrantes, desesperada por escapar a la Alemania nazi, se instala en una pequeña ciudad en el interior de Nueva York, donde el padre, un profesor de instituto, es rebajado al único trabajo al que tiene acceso: sepulturero y vigilante de cementerio. A raíz de los prejuicios locales y la debilidad emocional de la propia familia, tiene lugar una indescriptible tragedia: la hija del sepulturero, Rebecca, comienza su sorprendente peregrinación en América, una odisea de riesgo erótico e intrépida imaginación, ingeniosa autoinvención que finaliza con un agridulce y típico triunfo al estilo americano. “Has nacido aquí. No te harán daño”, había dicho el sepulturero a su hija, y así fue.  

Pero el sueño americano no tardaría en desmontarse para los Schwart. Una vez establecidos en el pequeño pueblo de Milburn, en el estado de Nueva York, la familia debe enfrentarse al prejuicio de los vecinos y a los demonios que atormentan al patriarca Jacob, antiguo profesor de matemáticas reducido a sepulturero en su nueva vida, una humillación que nunca podrá superar. Jacob exorciza sus demonios atormentando a su vez a su mujer e hijos, que acabará en un trágico desenlace.

Rebecca inicia una arriesgada y apasionante travesía vital. Abandonada por los suyos y sin más equipaje que su propia e inusual fortaleza, no deja de reinventarse a lo largo del país, tratando de liberarse del hombre al que se ha atado, el viajante de cerveza Niles Tignor, con quien ha tenido un hijo y que ha estado a punto de matarla de una paliza. Pero nuevamente un golpe del destino llama a la puerta de la protagonista. Corre el año 1959 y Rebecca es confundida con otra mujer por un desconocido en el pueblo de Chatauqua Falls, Nueva York. Rebecca Schwart entonces, se rebautizará con el nombre que ese desconocido le ofreció, Hazel Jones, y hará lo propio con su hijo, a quien pondrá “un nombre bíblico”, Zacharias, retomando la huida y reconstrucción vital que sus padres iniciaran en 1936.

La nueva Hazel Jones y su hijo Zack recorren todos los estamentos de la sociedad norteamericana, desde las sucias cafeterías en las que Hazel tiene que trabajar para subsistir hasta el lujo que le ofrecerá Chester Gallagher, heredero de una importante fortuna, un hombre con el que finalmente conocerá el amor aunque nunca le confiará su pasado.