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La Magdalena penitente de Georges de La Tour, del Louvre al museo del Prado,

la-magdalena-penitenteEl museo del Prado por estos días inaugura “La obra invitada”, un nuevo modelo de exposición que pretende acercar a sus visitantes obras notables de otros museos con el doble objetivo de enriquecer la visita y establecer un término de comparación que permita reflexionar sobre las propias pinturas del Prado.

La obra elegida para inaugurar el programa, La Magdalena penitente de Georges de La Tour, presenta a la Magdalena, símbolo de la redención a través del arrepentimiento, en un escenario nocturno, iluminado por una vela que crea violentos contrastes en los instrumentos de su meditación: los libros sagrados, la cruz y la calavera, emblema de la muerte, objetos que conforman una de las más bellas naturalezas muertas de su autor. La Tour representa a la Magdalena con aspecto delicado, lejos de sus rústicos campesinos, soldados o músicos callejeros, todos ellos de aspecto plebeyo y ajenos a la quietud espiritual de esta pintura.

Georges de La Tour (1593-1652)
Originario de la región de Lorena, nada se sabe de su primera formación o si estuvo o no en Italia, etapa imprescindible en la formación de un artista de la época. En su pintura se aprecia, por conocimiento directo o indirecto, la influencia de Caravaggio, tanto en el tratamiento realista de personajes humildes, como en el uso de la luz. Pudo adquirir dicho conocimiento en un viaje a Roma que no ha sido documentado, a través del contacto con caravaggistas holandeses como Hendrick Terbrugghen o de otros franceses que realizaron dicho viaje. En 1639 se trasladó a París alcanzando el título de pintor de Luis XIII. Su muerte provocó su progresivo olvido y la frecuente confusión con pinturas de autores españoles, como Zurbarán o Velázquez.