Unos han sentido mas la época de recesión que otros si miramos en Colombia el bogotano se caracteriza por ser más tranquilo y previsivo, con tendencia al ahorro; el paisa trata de aprovisionarse y estar preparado para lo que pueda pasar; el caleño por su lado sorprende por su positivismo y el barranquillero por tener un sentimiento mucho más fuerte de preocupación por lo que pueda suceder en la economía de su hogar.
Más compras 2×1, más almuerzos en la oficina y menos salidas a restaurantes formales, reducción en los planes postpago de celular, más alquiler de películas para ver en casa y menos visitas a salas de cine, son tan solo algunas de las medidas que los colombianos están adoptando para enfrentar la crisis económica, según los resultados arrojados por el más reciente estudio realizado por el grupo de centrales de medios Starcom MediaVest.
Aunque la mayoría de los colombianos cree que la crisis mundial va a afectar al país en gran medida, menos de la mitad piensa que ocurrirá lo mismo con sus hogares. Esta percepción toma fuerza por el hecho de que menos del 30 por ciento de los hogares ha disminuido su ingreso en el último año, y que en promedio, entre el último trimestre de 2008 y el primer trimestre de 2009, tan solo el 10 por ciento ha tenido un caso de desempleo.
Específicamente los más afectados han sido los estratos bajos donde el impacto ha sido más fuerte, y particularmente Medellín.
El estudio también demostró que el nivel de preocupación disminuye a medida que aumenta el estrato, y varía entre ciudades atadas a situaciones coyunturales como desempleo, desarrollo urbano, y desinversión, entre otros. Por ejemplo, mientras el 68 por ciento de los caleños siente que la crisis los va a afectar de una manera leve, el 69 por ciento de los barranquilleros cree que el impacto va a ser fuerte, la diferencia entre unos y otros es de percepción pues cuando se les pregunta por el nivel de gastos, son los menos previsivos y restringidos, inclusive asignándole mayor gasto a rubros de diversión y entretenimiento. Medellín por su parte es la ciudad con mayor comportamiento precavido y Bogotá está en termino medio (sigue siendo una ciudad conservadora pero que no ve la crisis tan fuerte).
“A pesar de la crisis los proyectos de los colombianos no se detienen. Vivienda, adquisición de electrodomésticos básicos y viajes son proyectos, en la percepción del consumidor, con gran impacto en la calidad de vida”, explicó Milena Sabogal, directora de Investigaciones de Starcom MediaVest Group.
¿Qué medidas están tomando los colombianos?
Medidas preventivas, orientadas al ahorro y/o restricción de gastos. Según el estudio, en cuanto a restricción de gastos el consumidor colombiano está optando por disminuir las comidas fuera del hogar, sustituir productos y elegir promociones.
En prevención, mientras la estrategia para estratos medios y altos es apartar una suma de dinero para ahorro y compras al por mayor, para estratos bajos es la compra en pequeñas cantidades y sustitución de productos, en mayor medida.
En estratos altos y ciudades como Bogotá, 6 de cada 10 personas manifiestan estar destinando parte de sus ingresos al ahorro.
“Servicios como Internet, celular y telefonía fija se mantendrán sin mayores restricciones. Sin embargo, aunque en general el gasto en celular no variará, una proporción importante de hogares en estrato alto buscará reducir el desembolso por cuenta de este servicio”, agregó Sabogal.
Pero donde sí se prevé una amplia disminución es en el gasto de actividades de entretenimiento como cine, discotecas, conciertos, y demás espectáculos; el 70 por ciento de los hogares restringirá este tipo de consumo. Esto obligará al colombiano a ser más recursivo y creativo a la hora de buscar actividades de ocio y diversión, preferiblemente en casa.
Paisas, y estratos bajos, son quienes más reducirán el gasto en entretenimiento. Sin embargo, caleños y barranquilleros no piensan disminuir rubros asociados a diversión, lo cual va en línea con su idiosincrasia donde la rumba y la diversión son más importantes en algunas oportunidades que los gastos básicos, asegura Sabogal.
A pesar de esto, los colombianos no detendrán sus planes de gasto en vivienda, y más aún cuando la intención de compra ha aumentado con los subsidios del gobierno, también se mantiene positivamente la adquisición de electrodomésticos básicos y viajes. Todos estos son proyectos que en la percepción de los consumidores tienen gran impacto en su calidad de vida y al ser bienes durables dan la percepción de “Me aferro a algo”.
Por el contrario, la compra de tecnología más avanzada, vehículos, así como la realización de inversiones y proyectos educación continuada han sido de alguna forma postergados pues no parecen contribuir en la misma manera a este fin.
El consumo de comida fuera del hogar se verá más afectado para restaurantes formales en comparación con el restaurante ejecutivo/corriente y la comida rápida.
Y a la hora de mercar…
Los alimentos de preparación/consumo instantáneo tendrán mayor restricción en el gasto. Carnes y lácteos mantendrán su nivel de gasto, con excepción de aquellos en su categoría que no se consideran básicos dentro de la canasta, como crema de leche y leche en polvo, y que se verán más afectados.
Bebidas es la categoría que tendrá mayor restricción en el comportamiento de compra de los colombianos. De igual manera, las golosinas energéticas serán restringidas por cerca del 50 por ciento de los hogares.
Los productos de aseo personal tendrán pocas variaciones en el consumo o gasto dentro de la canasta familiar, y los más afectados serán los productos estéticos de uso femenino.
Según Milena Sabogal, las medidas para reducir gastos en alimentos consisten en hacer cambios de lugar de compra y marca, sin que esto signifique que el consumidor favorecerá necesariamente a las marcas propias. “Aunque las marcas propias vienen ganando terreno, en algunas categorías el consumidor todavía prefiere marcas consolidadas”.
En lo que se refiere a aseo personal y del hogar, las promociones cobran importancia como medida para reducir gastos, incluso más que en alimentos.
Lo que viene
Los resultados del estudio también demuestran que, a futuro, lo que se anticipa es una reducción leve en los principales rubros de la canasta familiar y un consumidor muy hábil en la forma de priorizar las decisiones que implican restricción de gastos.
Los proyectos más comunes se asociarán con la adquisición de bienes materiales, primordialmente vivienda en un 59 por ciento, y crecimiento y realización personal en un 41 por ciento, en su mayoría por cambio de trabajo.
El ahorro seguirá siendo uno de los proyectos más importantes a realizar. En general, los proyectos financieros no son prioritarios para los hogares, aunque se destaca el crédito de vivienda y el seguro de vehículo.
Pero, si la crisis mundial se acentúa y la recesión golpea más fuerte al país, el consumidor colombiano seguramente tendrá que entrar en una segunda fase más crítica que implicará privarse de gastos que hoy aún disfruta.
Esto implicará también recortar y/o eliminar la compra de algunos productos del mercado, “acomodarse” en la compra y selección de los mismos, y tener que suspender proyectos de largo plazo como vivienda y viajes.
Metodología del estudio:
- La investigación se llevó a cabo en marzo de 2009, en Bogotá, Cali, Medellín y Barranquilla.
- Se realizaron entrevistas personales a hombres y mujeres de 20 a 55 años de edad, “decidores” de compra en hogares de estratos sociales del 2 al 6. (60 por ciento mujeres y 40 por ciento hombres)
- Se aplicó la entrevista a 604 personas, de una muestra aleatoria simple, acorde a las características específicas del universo.
- El trabajo de campo fue realizado por Consumer & Insights











