Cuarenta artesanos procedentes de distintas partes de Colombia ganaron un contrato para realizar la decoración navideña del Centro Comercial Centro Chía.
Un proyecto coordinado por la diseñadora María Teresa Uribe, quien lleva 15 años trabajando con población vulnerable. Ella, es el puente entre los requerimientos del Centro Comercial y el talento de los artesanos, quienes por cuenta de este enorme contrato, han vuelto a recuperar su horario, de nuevo se levantan a las 3 de la mañana, como cuando cantaba el gallo en el campo; pero ya no se van a dormir con las gallinas, como se dice popularmente, porque hay mucho trabajo.
“Es gigantesco y excelente el trabajo que han hecho estas 40 familias de desplazados. Hay que tener en cuenta que el Centro Comercial es muy grande, son 70 mil metros cuadrados y todo estará decorado; en las zonas exteriores tendremos figuras de más de dos metros de alto, hechas a mano. En los pasillos encontrarán los talleres lúdicos de Papa Noel, además de miles de flores de navidad por todo el Centro Comercial que generalmente son importadas, pero está vez serán auténticamente colombianas gracias a un bello proyecto con responsabilidad social” afirma Liliana Acevedo, Gerente del Centro Comercial.
Pérez y su empleadora Dolly Beltrán deben entregar 10.200 flores de navidad de 20 centímetros con el centro en escarcha plateada que estarán distribuidas por todo Centro Chía y 15.000 bolsas rojas y verdes que recibirán los niños en ejercicios que promueven la destreza manual y la creatividad.
Mientras ellas ajustan todos los detalles. Un ejército de hombres liderado por los hermanos Jimmy y Guillermo Morales elabora 25 animales gigantes que conforman la granja navideña y 24 árboles de dos metros de altura que parecen naturales.
Los demás artesanos y sus equipos de trabajo se encargaron de hacer una parte de las14 mil estrellas tornasoladas elaboradas con igual número de cd’s reciclados como un ejemplo de trabajo amigable con el medio ambiente. También elaboraron casas de 3 metros de altura donde se desarrollarán los talleres de Papa Noel para niños. Además crearon en origami unas estrellas gigantes que parecen esculturas, cada una pesa 3 kilos y estarán colgadas en la plazoleta de comidas. Eso sin contar el inmenso pesebre y un largo tapete de paja que conduce a la casa del niño Dios.
Por estos días la casas de todos estos artesanos están convertidas en talleres, incluso algunos han tenido que desarmar la cama de los niños, para aprovechar al máximo el espacio de estas nacientes microempresas de las que dependen directamente 200 personas, para quienes esta navidad será de verdad, como dicen las tarjetas y las canciones: época de paz y prosperidad.