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La Intolerancia a la lactosa no es realmente una alergia

¿Qué puede causar la intolerancia a la lactosa a lo largo de la vida? ¿Debería hacerme exámenes de alergias?

intolerancia_lactosa-MC-MGRespuesta: Dr. Rohit Divekar, Enfermedades Alérgicas, Mayo Clinic, Rochester, Minnesota

La intolerancia a la lactosa no es realmente una alergia. Se puede desarrollar a cualquier edad. En algunas personas, se puede desencadenar por alguna otra condición médica, como la enfermedad de Crohn. En otros, se puede desarrollar sin causa alguna.

Este padecimiento resulta de un problema con el carbohidrato de la lactosa, un tipo de azúcar que se encuentra en los lácteos. Al comerlos o tomarlos, las enzimas del intestino delgado digieren la lactosa, para convertirla en energía para el cuerpo. Cuando las personas padecen de intolerancia, significa que una enzima llamada lactasa, no se encuentra presente. Cuando estas personas ingieren lácteos, el cuerpo no tiene manera para romper la lactosa y convertirla en energía. Esto lleva a la fermentación del azúcar en los intestinos y desata síntomas como diarrea, náuseas, cólicos abdominales, hinchazón y gases.

En algunos casos, se desarrolla cuando la producción de lactasa del intestino delgado se disminuye después de una enfermedad, herida o cirugía en el área. Esto se llama intolerancia secundaria a la lactosa. Entre las enfermedades que se asocian a este tipo de intolerancia se encuentran la enfermedad celíaca, sobre-crecimiento bacteriano y la enfermedad de Crohn. Los tratamientos de estas enfermedades pueden restaurar los niveles de lactasa y ayudar a mejorar la sintomatología.

Las personas que desarrollan intolerancia (también llamada intolerancia primaria a la lactosa), empiezan las primeras etapas de la vida produciendo niveles normales de lactasa, especialmente en los años de la infancia, debido a que en los primeros años de vida la mayoría de los nutrientes se obtienen a través de la leche. De niños, se reemplaza la leche por otros tipos de comidas, lo que provoca que los niveles de lactasa disminuyan, pero se mantienen lo suficientemente altos para digerir la cantidad de lactosa consumida en una dieta típica de un adulto. En la intolerancia primaria, la producción de lactasa disminuye a niveles por debajo de lo normal, en ocasiones por razones que no son muy claras. El tener poca cantidad de esta enzima hace que sea difícil digerir productos que provienen de la leche y lleva a los síntomas de intolerancia a la lactosa.

El diagnóstico de esta afección se puede confirmar con un examen clínico, conocido como examen de intolerancia a la lactosa. En este, se evalúa la reacción del cuerpo a una dosis de lactosa. Después de consumir una bebida láctea, se toma una muestra de sangre para medir los niveles de glucosa. Si estos niveles no se elevan, significa que el cuerpo no está digiriendo y absorbiendo apropiadamente la lactosa.

En otros casos, se puede hacer uso de un examen llamado la prueba de aliento de hidrógeno. Requiere también que el paciente consuma un lácteo. Luego, el doctor mide la cantidad de hidrógeno en el aliento. Normalmente, se detecta una leve cantidad de hidrógeno. Sin embargo, si el cuerpo no digiere la lactosa correctamente, la reacción de la fermentación en el colon emite hidrógeno y otros gases. Los intestinos absorben los gases, y el paciente los exhala. El obtener niveles de hidrógeno más altos de los normales indica que el cuerpo no está digiriendo y absorbiendo la lactosa.

Si padece esta afección, no existe una cura. La manera más efectiva para eliminar los síntomas es disminuir la cantidad de productos lácteos en la dieta. Es posible consumir los que tienen niveles bajos o que no contienen lactosa. Algunas personas también se benefician al tomar suplementos de enzimas de lactasa.

Si los resultados de los exámenes no apuntan a una intolerancia a lactosa, el médico puede recomendarle chequeos adicionales para verificar cuál es la condición que puede estar causando los síntomas, como una alergia a la leche, desórdenes intestinales u otros problemas en el tracto digestivo.