jueves, agosto 6, 2020
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Imagenes en movimiento, un libro de Carlos Bernal

imagenes-en-movimientoEl libro Imágenes en Movimiento es un libro escrito por el profesor y cineasta Carlos Bernal que presenta su libro como:

El escrito reflexiona sobre esa original fascinación que ejerce el cine sobre nosotros. Aunque defiendo con muchos otros que la narración es el alma de una película creo igualmente que la fascinación por lo audiovisual tiene que ver más con la dimensión espiritual y mágica del movimiento.
La propuesta visual que acompaña el libro es una búsqueda de que la fotografía hable de algo que no le es propio, del movimiento: una gota de agua cae de un alambre de púa, un nuevo nudo se suma al tejido que realiza la abuela, son ejemplos de las secuencias nacidas de cuadros extraídos de la filmación de “1526 metros sobre el nivel del mar”.

Tabla de Contenido

1. Máquina lúcida
2. ¿Lenguaje cinematográfico?
3. Personaje público
4. Fotogenia
5. El doble
6. Sinfonía visual
7. Cine y espejo
8. Imagen tiempo
9. Cinematógrafo
10. Documentales clásicos
Anexo: Filmografía

1. Máquina lúcida

La potencia de las imágenes en movimiento tiene su origen en el re-ligare, el deseo de volver a juntar, de la angustia del ser humano ante el misterio del mundo; de la necesidad de comprender, de explicar lo inexplicable, de reflejar lo inaprehensible. Este sentimiento es el que impulsa al ser humano a encontrar en todo y por todas partes la armonía y el equilibrio.

El ser humano construye el lenguaje, organiza sonidos que se convierten en palabras; palabras que designan y significan objetos, cosas, relaciones y juicios.

El poder es inmanente a las cosas, a sus formas; la imagen de sus formas encierra la imagen de su poder. Se puede entonces invocar este objeto, esta cosa, evocándolo por su forma.

El mago, el brujo, el sacerdote, muestran que a través de la imagen del objeto, del animal o de un ser cualquiera, la colectividad no sólo reconoce el ser figurado sino que halla detrás de su idea el conjunto de las emociones que cristaliza. En el rito todo es experimentado gracias a una experiencia vivida.

En las imágenes sonoras que también componen el cine, el ser humano recrea las impresiones recibidas organizándolas según relaciones que intuye y que le son necesarias. Así descubre el ritmo, que le parece hallarse en el corazón secreto de las cosas, y lo apresa de inmediato.

Durante la evolución de las artes plásticas, la emoción religiosa se ha convertido poco a poco en una emoción estética.

Como afirma André Malraux, (1950):

“Advertimos que el arte plástico no nace jamás de una manera de ver el mundo, sino de una manera de hacerlo. (1) No se puede sino coincidir con él en este punto, a condición, sin embargo, de ponerse de acuerdo en el sentido dado al verbo hacer. Un artista, por creador que sea, jamás crea ex nihilo. No hace el mundo sino en la medida en que primero lo conoce. El artista crea con lo real o contra lo real, con la naturaleza o contra ella, pero nunca fuera de ella”. (2)

El arte no tiene como objeto imitar a la naturaleza sino traducir las emociones que ésta procura, o suscitar otras, ya que el arte

“no imita la vida sino que la revela”, retomando los términos de Malraux. Y como lo hace el brujo, vuelve a unir lo que está real o aparentemente desligado.

Por su valor mediador, el arte es indispensable al ser humano y a la sociedad. La obra de arte es como una prueba que cada uno se da a sí mismo de poseer lo inefable. De ahí un sentimiento de alegría, al mismo tiempo que de equilibrio y reposo –a veces tedio. Un cuerpo para el alma, un fenómeno de participación que es éxtasis.

Y si el arte es de esta manera un juego, sólo lo es en la medida en que este éxtasis no compromete más que la afectividad.

Puede decirse que la obra de arte es el camino más breve de los seres humanos al mundo: el camino al otro y a lo otro.

El cine es a la vez un arte del espacio y del tiempo. El drama fílmico se produce en el espacio, se desarrolla en el tiempo creando su propia duración, de tal manera que expresa y significa por medio de relaciones temporales y de relaciones espaciales.

El espacio fílmico no es ya un cuadro que envuelve un conjunto de movimientos determinados, sino el espacio móvil y variable, compuesto por cuadros y planos, que se convierte él mismo en movimiento.

“El primer soporte de realidad son las formas, llamadas reales aunque no sean más que aparentes, y que precisamente porque son fieles a las apariencias dan impresión de realidad. Las formas impresionan la imagen fotográfica y ésta la restituye a la mirada.” (3)

Así, la realidad ya no está representada, significa por un sustituto simbólico. Está presentada y apropiada. Y es ella, ahora, la que sirve para significar. Encontrada en un nuevo movimiento, en un rizoma que deviene la forma misma, sirve de elemento para su propia fabulación.

El libro se puede adquirir en librerias del país

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