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Franz Ferdinand: Out of Control

Hay quienes afirman que ir a Glascow para ver la Escocia con estilo. Probablemente por su “west end” bohemio comprendido por cafés, bares, boutiques, clubes y restaurantes. Esta ciudad es la tercera del Reino Unido y una de las principales economías de Europa. Y a nivel musical tiene material de exportación como Snow Patrol, Travis, Primal Scream y, por supuesto, Franz Ferdinand.

A Franz Ferdinand hay que escucharlos con un vaso de escoces en la mano (obvio) porque las tonalidades de su música son, definitivamente, una cosecha de mucha distinción. Hoy nos visitaron en Bogotá, en una de las salas de Corferias que, para rendirles culto, estaba llena de personalidades y de un publico muy educado, de oídos refinados.

La noche la abrió The Hole Effect, quienes estaban estrenando temas de su nuevo disco. Pero a ellos no siento que les haya ido muy bien. Es un grupo soberbio, y de ego subido por estar de visita luego de pasar algunos meses en Inglaterra grabando su nuevo disco con Phil Manzanera. Se sentían extraños en tarima, sonaban muy bien, pero no lograron conexión con la gente. Algunas de las canciones parecieran no tener un cierre en vivo y se quedan en el aire, como cerradas por alguna falla de sonido.

Oscar (el cantante) no se cansaba de hablar con ese tono gomelo casi regañando al publico recordando que ellos son una banda colombiana, que hay que apoyarlos, que ellos vienen de “partirse el culo en Europa demostrando otra cara de Colombia” y bla, bla, bla. Estaban en una tarima prestada, con muy poco espacio entre los instrumentos y amplificadores de Franz y aun así con la intención de grabar un video en vivo de su ultimo single “Shine”. Mientras tanto, Douglas (el bajista) lucia su barba y bigote importados y Andres (el baterista) un dreads con las puntas de color rojo, al más puro estilo de la Shakira vieja. Hicieron lo suyo: cantaron, grabaron y chao!

Franz Ferdinand se montó en tarima un poco después de las 9 de la noche, para dedicar unas dos horas de concierto cargados de energía. Y que fuerza tienen.

Nick McCarthy es el Lionel Messi del rock… un personaje frágil en contextura que corre de acá para allá, del teclado a la guitarra, a las segundas voces, a animar el publico. Fue sin duda el espectáculo de la noche. Es el miembro que todos los grupos de rock quisieran tener. Con un estilo muy propio de tocar la guitarra, subiéndosela al pecho como si fuera mariachi, y saltando.

Alex Kapranos con su estilo antiguo brinda confianza. Es un hombre alto, alto desgarbado, pero con una voz tan reconocible que le hace gigante. También es animador, tiene mucha conexión con la audiencia y disfruta de hablar y de expresar como se siente. Tal como el mismo lo prometió en tarima, iban a tocar “fucking wild”.

Las canciones seguian una de otra sin descanso, en un tracklist que no suelen repetir de ciudad en ciudad para no ser tan previsibles, pero tan bien mezclado que parece que tuviese meses de preparación. Y lo mas fácil de disfrutar del grupo en vivo es que suenan en algunas oportunidades medio Beatles (do you want to), a veces un poco a Doors (en una versión muy jamming de 40ft), descargan toda la fuerza rítmica en tarima para en una sesión al estilo de Stomp en una batería secundaria para los 4 miembros y se despachan la despedida con el el feeling electro-pop de Lucid Dreams.

El sonido estuvo bastante decente para ser, prácticamente un hangar (no hubo mucho eco) y la tarima muy decente, con una precaria proyección de fondo que, en verdad no era necesaria. Porque Franz la llenaba de ondas en cada riff y en cada grito y beat.

Ha sido uno de los mejores conciertos a los que he asistido. Porque los chicos disfrutan en verdad de tocar. No lo hacen por compromiso, no lo hacen por dinero, lo hacen por amor a su instrumento, lo hacen por ellos mismos. Un concierto a repetir en el futuro.

Y ahora, otro sorbo de mi whisky.O

Original @jcanez del Blog Voltiando

jcanez